Historia

Santuario de Begoña. Arte y fe.

Querido visitante, te encuentras en el pórtico de entrada al Santuario de Nuestra Señora de Begoña, patrona de Bilbao y de Bizkaia.

Accede por la puerta que está a tu izquierda y podrás contemplar en su totalidad el templo edificado sobre los restos de las anteriores edificaciones. La estructura actual es de estilo gótico con 3 naves divididas en 6 tramos. Al ser un edificio de gran robustez arquitectónica la luz natural es insuficiente debido al tamaño reducido de sus ventanales, pero éstos tienen unas interesantes y coloridas vidrieras dedicadas a diferentes santos, entre ellos, los Evangelistas, San Pedro y San Pablo al comienzo de las naves laterales. Te recomendamos que visualices las vidrieras desde el lado contrario durante tu recorrido por el templo.

El Santuario de Begoña  que fue elevado en 1908 a la categoría de Basílica menor, está adscrito a San Juan de Letrán, una de las 4 basílicas mayores de Roma. Por ello, se puede adquirir indulgencia plenaria según las condiciones acostumbradas. A la entrada del templo puedes observar en la puerta principal, encima de la figura alegórica de la prudencia que parece estar sujetándola, la placa conmemorativa que así lo indica. A ambos lados puedes observar dos medallones con los rostros de San Pedro y San Pablo. En la parte superior se puede contemplar un relieve de la Coronación de María, bajo la figura de Dios Padre. Escoltando a su izquierda están las figuras alegóricas de la Fe y Caridad y a su derecha algo más deterioradas por los avatares del clima y el paso del tiempo están representadas la Justicia y la Fortaleza. Te recomendamos que observes estos detalles de la portada principal a tu salida y ahora comiences la visita al templo.

Tu recorrido comienza contemplando en el muro izquierdo un gran lienzo de la “Coronación Canónica de Nuestra Señora de Begoña”, acto que tuvo lugar en el año 1900, en el que se puede ver el hábito y demás vestimentas litúrgicas utilizadas para tan relevante celebración. Continuando por la pared izquierda, se pueden ver las 5 primeras obras pertenecientes a la escuela de Murillo procedentes de Sevilla que llegaron a Bizkaia a principios del siglo XVII. Se trata de un ciclo pictórico dedicado a San José. Son el Sueño de José “Matanza de los inocentes”, Epifanía de Nuestro SeñorAdoración de los pastoresSueño de José “Concepción de María” y Natividad de María. Llegando a la cabecera, puedes contemplar el Sagrario, obra tardogótica de estilo hispano-flamenco de comienzos del siglo XVI realizada en piedra con portezuela de medio punto de forja procedente de la parroquia de Nabarniz.

Para contemplar con tranquilidad el Retablo mayor te recomendamos que te sientes en los primeros bancos. Primero, puedes fijarte en el altar mayor, pieza única de mármol de Carrara parcialmente policromada y con el anagrama coronado de la Virgen. El retablo es obra neoclásica de estilo isabelino en madera dorada realizada en 1869. Está compuesto de 3 calles separadas por columnas y estructurado en banco alto, cuerpo y remate donde alberga una figura de paloma como símbolo del Espíritu Santo y dos enormes angelotes a sus lados. El cuerpo central lo preside la talla gótica de la Andra Mari de Begoña. Se trata de una obra de comienzos del siglo XIV realizada en madera policromada. La leyenda cuenta de la aparición de una imagen de la Virgen en una encina en la colina de Artagan, lugar donde se asienta el santuario. A los lados se acompañan dos tallas del siglo XIX del Sagrado Corazón de Jesús y de San José con niño.

Elevando la mirada hacia el coro alto, observamos el órgano que ha acompañado la vida del santuario desde 1884. De estilo romántico fue construido en París y es obra de A. Cavaillé-Coll, uno de  los mejores organeros de la historia.

Las festividades más relevantes  tienen lugar el 15 de agosto, festividad de la Asunción de María y el 11 de octubre, fiesta de Nuestra Señora de Begoña llamado popularmente como el “Día de la Amatxu”. En ambas fechas tienen lugar multitudinarias peregrinaciones llenas de devoción desde todos los rincones de Bizkaia. En los mencionados días, la imagen de la Virgen porta un bello manto blanco. Menos habitual es el manto celeste que viste durante la fiesta de la Inmaculada Concepción o el granate en Pentecostés. En estas fotos puedes contemplar los mantos si no ha coincidido tu visita con dichas festividades.

A los pies de las escaleras del altar puedes ver la antiquísima y al mismo tiempo sencilla tumba de los patrones del santuario.

Proseguimos la visita dirigiéndonos al lado derecho donde nos encontramos la Pila bautismal de finales del siglo XVIII realizada en mármol jaspeado de Ereño, semiesférica, gallonada y con pie bulboso, situada bajo la talla de San Juan Bautista.

Avanzamos por la nave derecha y proseguimos contemplando los lienzos pertenecientes a la serie pictórica dedicada a  San José que hemos visto en la primera parte de nuestra visita. En este caso corresponden a “La huida a Egipto”, “La Sagrada Familia y San Juan niño”“Jesús entre los doctores” y  “La dormición o muerte de San José”. Entre medio, podemos ver  dos tallas correspondientes a los copatronos de Bizkaia, San Ignacio de Loyola y San Valentín de Berriotxoa.

Nuestra visita va finalizando. El último cuadro que podemos disfrutar es “La Bajada en procesión” que conmemora la bajada procesional de la Virgen a Bilbao con motivo del cólera morbo de 1855. La Virgen siempre presente desde tiempo inmemorial en el día a día de la Villa de Bilbao. Bajo este lienzo se encuentra un impresionante “Cristo crucificado” de gran devoción entre los peregrinos y visitantes del santuario.

Por último, después de la visita al santuario donde hemos aunado arte y fe y antes de abandonar el templo, te invitamos a tener un rato de recogimiento y oración, a sentarte en silencio ante la acogedora presencia de la Amatxu de Begoña, a meditar la vida de San José o simplemente arrodillándote delante del Señor ante el Sagrario.

Ponemos a tu disposición algunas oraciones.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: – «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo: – «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel: – «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó: – «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».

María contestó: – «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra».

Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor.

Consagración a la Virgen de Begoña

¡Oh Virgen de Begoña, Señora y Madre Nuestra!
Yo me ofrezco del todo a Ti;
y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi  corazón,
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, ¡oh Madre de Bondad!
Guárdame y defiéndeme  como cosa y posesión tuya.

AMÉN